CIVISMO DE CUATRO PATAS



No hay nada mejor que un día soleado para dar un agradable paseo con nuestra mascota.  El canto de los pájaros, las coloridas flores, y el murmurar de las hojas de los árboles pintan un idílico cuadro que enmarca a "Lupo" mientras retoza por el parque; olisquea entre la hierba, corre y da saltos de gusto, todo es perfecto hasta que...Un enorme perro sale de pronto, se acerca y las cosas se tornan un poco tensas; los dos canes están de pie, uno junto al otro; su lenguaje corporal muestra la cola y las orejas erguidas y lentamente se olisquean las caras. El perro desconocido gruñe un poco, y el dueño de Lupo se pone nervioso; temiendo que le hagan daño, va en su ayuda y le coge por el collar; inmediatamente Lupo comienza a ladrar y el enorme perro, en un instante, se lanza sobre él.  El dueño del agresor, que viene rápidamente, comienza a gritarle: "¡Oso, para! ¡Para!" Pero nada funciona, y después de varios intentos logran separarles.  Lupo tiene un par de heridas menores por la cara y el cuello, pero su dueño esta realmente indignado: "¡Cómo pueden dejar a esa bestia suelta por ahí!"  "Los perros agresivos como éste deben ir siempre atados".  Sin embargo el dueño de Oso se disculpa una y otra vez: "Este perro no suele morder, no entiendo que ha sucedido". Entre reclamos y demás, la escena sube de tono y termina estropeando el paseo; cada quien coge a su perro y marchan del lugar antes de que ocurra un problema mayor.  ¡Vaya día, mejor no haber salido!

Cualquiera que tenga un  perro entiende perfectamente esta escena; casi todos la hemos vivido, o por lo menos, visto muy de cerca.  Sin embargo, esta anécdota no debería figurar entre las más conocidas, porque la mayoría de las veces, las agresiones entre dos perros que pasean por el parque, son fomentadas por sus dueños.

Obviamente debemos tomar en cuenta el porcentaje de perros con problemas serios de agresividad, que deben ser afrontados por sus dueños de manera responsable; es decir, tomando las precauciones necesarias, como lo son el uso del bozal y la correa en todo momento, hasta resolver dicho problema con la ayuda de un profesional.   Pero si ni tu perro, ni los que le rodean suelen ser agresivos, y de pronto,  las cosas se salen de control, seguramente se debe a alguna actitud o acción incorrecta por parte de las personas implicadas.

Los perros socializados adecuadamente pueden ser liberados, sin ningún problema, dentro de los espacios urbanos delimitados para esta función.  Así se encuentran relajados, correteando y olisqueando.  Aquellos que van atados, están un poco más tensos y ansiosos por unirse al juego.

Una serie de simples reglas te serán muy útiles para prevenir las agresiones:

DE CAMINO:
El perro estará nervioso, con mucha energía y tirando un poco de la correa, debido  a que sabe a donde va, y evoca recuerdos placenteros del lugar, de los juegos, y de la oportunidad de relacionarse.

1. Debemos llevar siempre su juguete favorito y unos trozos de comida que le sea estimulante.

2. Antes de llamarle, debemos coger los objetos y la correa haciendo el menor ruido posible, tranquilamente, sin excitarle demasiado.

3. Antes de abrir la puerta, debemos pedirle que se siente y permanezca quieto.

4.Desde que sale de casa, hasta llegar al parque, le iremos pidiendo que se siente y se quede quieto cada poco por el camino.  Cada vez que atienda y obedezca le recompensaremos con comida, su juguete favorito o con una caricia moderada, diciendo: "bien".

Esto ayudará a que desvíe su atención hacia las órdenes, y reduzca la ansiedad.


EN EL PARQUE:

SI VA SUELTO

1. Al llegar a la zona, le pediremos que se siente y procederemos a liberarle diciendo: "Ahora".

2. Debemos mantener su atención en todo momento, no dejando que se aleje demasiado.

3. Si al encontrarse con otro perro, le huele y posteriormente intenta montarle, no debemos ir hacia él y cogerlo por el collar; en cambio, le llamaremos ofreciéndole comida o su juguete.  El "intentar montar" a otros perros es un comportamiento natural y saludable que les ayuda a establecer jerarquía.

4. Así también, si nuestro perro es el que se tumba, no corre ningún peligro, ya que ésta es una actitud de sumisión, adoptada para evitar un enfrentamiento.  En este caso, esperaremos a que el perro dominante se retire y después llamaremos a nuestra mascota.

5. Si uno o ambos perros están tensos, con las orejas y la cola en alto, con el pelo erizado en la espalda, o comienzan a gruñir, debemos estar alerta y acercarnos muy lentamente, no demasiado, sin llamarle o hacer ruido.  Puede que la situación no pase a mayor y uno de ellos se retire, pero en el caso de que comience una pelea, debes estar dispuesto a actuar:

a. Si la pelea es menor y consiste en unos cuantos gruñidos y amenazas con las patas delanteras, no existe peligro, así que debemos dejar que los perros resuelvan solos sus diferencias.

b. Cuando la agresión es seria, debemos actuar rápidamente.  NUNCA COGER AL PERRO POR EL COLLAR, esto aumenta la tensión y puede provocar una herida seria a la persona. Lo que debemos hacer
es,  entre ambos dueños,  coger a los perros simultáneamente por las patas traseras, levantándolas levemente del suelo, y no soltarlos hasta que se calmen.

c. Si estás solo(a), puedes coger al perro agresor de la misma manera y esperar a que se calme (no lo sueltes hasta que este tranquilo); automáticamente el otro perro, el agredido, también se calmará.

d. Si te es imposible cogerlos, puedes utilizar la correa para girarla en el aire a modo de hélice de helicóptero, lo cual asustará a ambos perros.  Existen también soluciones alternativas, como salpicarles con un buen chorro de agua (lo cual obviamente depende de tener una botella o fuente a la mano).


SI VA ATADO

1. Le dejaremos husmear en la dirección que prefiera, y le permitiremos acercarse a los perros que llamen su atención.

2. No le permitiremos lanzarse bruscamente sobre los demás, debemos pedirle que se tranquilice o se siente antes de aproximarse a otro perro.

2. NUNCA TIRAREMOS DE LA CORREA mientras se acerque a oler, y mucho menos cuando se acerque a la zona de la cabeza o cuello del otro.  Para retirarle debemos esperar a que nuestra mascota se distraiga y gire hacia otro estímulo; entonces le llamamos por su nombre y le acercamos lentamente utilizando la correa.

3. Le permitiremos tanto "intentar montar" a otro perro, como "tumbarse" en actitud de sumisión por espacio de dos o tres minutos, para que puedan establecer jerarquía.  Después le llamaremos e invitaremos a seguir a nuestro lado.

4.Si se produce una pelea menor, debemos soltar la correa y dejar que los perros la resuelvan y se tranquilicen.

5. En caso de peleas graves, soltaremos inmediatamente la correa y seguiremos las indicaciones que he mencionado antes para cogerlos de las patas traseras y separarles inmediatamente.  recuerda,
NO INTENTES COGER A TU PERRO POR EL COLLAR.


Estos son sencillas recomendaciones que te pueden asegurar una buena convivencia entre tu perro y los demás, recuerda que ellos son capaces de percibir las emociones humanas, tales como el miedo y la ira; lo más importante es que en situaciones estresantes, mantengas la calma y recuerdes la manera adecuada de actuar.  Además, debes ser tolerante con otros perros, pues como ya lo hemos visto, muchas de las actitudes que toman al relacionarse, no son peligrosas.  Evita ser demasiado protector con tu mascota; acciones como cogerle en brazos o alejarlo ante cualquier estímulo poco amenazante, puede convertirse en un grave problema de socialización con el paso del tiempo.


Recuerda que ni los gritos ni el castigo físico son opciones, porque no funcionan ni tienen ningún efecto correctivo, sino que pueden empeorar las cosas.

Deja que tu mejor amigo se enfrente al mundo y establezca relaciones saludables, toma en cuenta las señales importantes y actúa en la justa medida.

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