MUCHO CARIÑO Y SUFICIENTE DISCIPLINA



Angela no podía ignorar el constante chillido de su perra Luna, cuando la dejaba dentro de la jaula por las noches; tampoco, cuando salía de casa, o cuando su "amiga" pedía comida bajo la mesa. Y es, que "La quería tanto, pero tanto" que Angela consideraba una crueldad, ignorar a la preciosa perrita de pequeña nariz y ojos saltones.

Por esa simple razón, poco a poco, esta chica transformó a su compañera canina, en una "desconsiderada capataz" que controlaba cada uno de sus movimientos.

Cada noche, Luna no paraba de llorar hasta que Angela, movida por la compasión, abría la puerta de su jaula y la llevaba a dormir a la cama con ella. Por las mañanas, en cuanto su dueña desaparecía tras la puerta para ir al trabajo, Luna entonaba una de las mas estruendosas "óperas aulladoras" que ya habían costado a Angela, varias amonestaciones por parte de la comunidad de vecinos. Y ni hablar a la hora de la comida; Luna estaba a punto de ganarse ¡su sitio en la mesa!

Definitivamente, deberíamos condecorar a la perra más inteligente y audaz en cuanto a adiestramiento humano se refiere. Luna era el mejor ejemplo de como, a veces, nuestros compañeros caninos descubren lo que nos impulsa a realizar determindas conductas. Y si ellos pueden, ¿Porque nosotros no?

Como propietario de un perro, es difícil mantener un equilibrio entre la cantidad de cariño y disciplina que se implementa en la relación. Algunas personas son, al igual que Angela, demasiado permisivas, y terminan cediendo a los peores caprichos de su mascota; sin embargo, también existen quienes creen únicamente en la disciplina y el castigo, un grave error que puede convertir a un perro de carácter noble en un animal agresivo y peligroso.

No existe una fórmula determinada para criar un perro, y mucho menos un manual que nos indique paso a paso las reacciones del mismo; cada animal posee un carácter y personalidad únicos e irrepetibles. Aún así, marcar bien los límites entre lo que es y no permitido, significa el primer paso a la correcta convivencia entre la persona y su perro. El cariño y la cercanía con la familia o con el dueño, es el otro de los pilares; un perro al que se le dedica tiempo, se le habla como a un ser poseedor de inteligencia, y sobretodo, se le trata con DIGNIDAD, será el amigo más extraordinario, sorprendente y leal que conoceremos en nuestra vida.

Desde el primer día en que "Milo" piso la casa de Pepe, supo exactamente cual era su lugar en la familia. Antes de su llegada, Pepe ya había acondicionado correctamente un lugar destinado sólo para su mascota; allí puso una pequeña y confortable cama, y algunos juguetes. Milo, como todo cachorro, exploró la casa "de pi a pa", sin embargo, cuando se dedicaba a hacer "trastadas", Pepe siempre estuvo ahí para decir "NO" con una voz profunda y segura...y NADA DE CASTIGOS FISICOS, es decir, sin perder la calma.

Por eso, es importante que cuando vayas a adquirir un cachorro o un perro adulto, lo planifiques, sobretodo para que dispongas del tiempo suficiente y puedas acompañarle durante el periodo de adaptación al hogar. Así podrás estar al pendiente de cualquier conducta inadecuada, y extinguirla desde la primera vez, ya sea imponiéndote con un "No", desviando su atención hacia otro estímulo, o salpicando un poco de agua sobre su cara. Hay muchísimas técnicas para encaminar a la mascota hacia la buenas conductas, pero ninguna surtirá efecto si existe inconstancia por parte del dueño, es decir, si se implementan por un tiempo y luego se olvidan.

LOS LIMITES SE MARCAN DESDE EL INICIO Y SON ESTRICTAMENTE INAMOVIBLES; LO QUE ES SERÁ PARA TODA LA VIDA DEL PERRO. SI TÚ ROMPES LAS REGLAS UNA VEZ, TU MEJOR AMIGO SABRA CUAL ES EL PUNTO DEBIL...y los perros tienen muy buena memoria eh!

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