EL INSTINTO DE MANADA

Mucho se ha hablado ya de que el perro es un animal social que se desarrolla en "manada", y que ésta es una de las razones por las cuales, su interacción con el ser humano, y por consiguiente, su domesticación, ha sido posible a través de miles de años.   Sin embargo, recientes investigaciones, que han sido la exclusiva de la prestigiosa revista National Geographic, nos muestran ahora una perspectiva mucho más amplia, que trasciende el concepto tradicional que teníamos de nuestros caninos amigos.

El estudio realizado por un grupo de científicos norteamericanos, entre los que figuran Robert Wayne, biólogo evolucionista de la Universidad de los Angeles, C.A. y las genetistas Heidi Parker  y Elaine Ostrander del centro  Hutchinson; con ayuda del American Kennel Club,  recolectó el ADN de 414 perros de 85 razas distintas al rededor del planeta.  Con esta base de datos genética, se pretendía rastrear el origen del perro como especie domesticada, conocer a sus posibles ancestros salvajes, y saber en que momento se diferenció de ellos.

Husky Siberiano
Los resultados corroboraron la historia evolutiva del hombre a través de su paso por los continentes, siendo perros africanos como el Saluki y el Basenji; en conjunto con perros de origen asiático: Afgano, Husky Siberiano, Akita y Chow Chow;  los que mostraron un mayor parentesco genético con los primeros perros domesticados, descendientes del lobo gris.

Pero la historia no termina aquí, ya que el análisis del ADN del perro, demostró gran similitud con el del lobo, por lo cual, a nuestros canes, ya no se les considera como una especie aparte, descendiente de éste                      último, sino como un subgrupo del llamado "canis lupus" (lobo):  El "canis
lupus familiaris"(perro).   Es decir, que lo que tenemos en casa es un lobo domesticado; aunque algunos no lo parezcan ni por asomo.
Akita

Estos descubrimientos son sutiles, pero muy significativos, ya que nos dan una mejor perspectiva de como abordar el comportamiento de nuestras mascotas, apoyándonos en la jerarquía y estructura social establecida en las manadas de lobos.  Sin embargo, se debe tener en cuenta que los perros son animales que están viviendo un desarrollo evolutivo excepcional, debido a que comparten la vida con el hombre.  Esta relación ha creado, a través de aproximadamente 15. 000 años una simbiosis que modifica, constantemente y en gran medida, a ambas especies.

Basenji
Nuestro perro es como una mezcla de instinto, huellas genéticas de sus primos salvajes y capacidad de aprendizaje, estimulada por las experiencias vividas dentro de la sociedad humana.  Es de esperarse, que dentro de unos miles de años más, los perros domésticos logren separarse de su estirpe lobuna y dar el siguiente paso.   Pero, mientras esperamos el gran salto de la evolución, nosotros, tenemos la "responsabilidad" de hacer de ellos una especie provechosa.

Así que    ¡Manos a la obra!

Para lograr ese vínculo de comunicación y comprensión recíprocas, debemos entender la estructura social que rige a todos los lobos y a los perros en gran medida:
Dentro de la manada existen variedad de escalafones jerárquicos, a través de los cuales, el cachorro comienza su ascenso, desde lo mas bajo (posición "omega"), hasta el lugar que le corresponda en su vida adulta.

Existen dos órdenes separadas por sexo en cada manada, es decir, una jerarquía para las hembras desde la "alfa" en la cima de la pirámide, seguida por la "beta", así hasta la "omega"; y otra para los machos, también desde el "alfa" hasta el último escalón.  Por consiguiente, tanto la hembra como el macho dominantes (alfa) formarán pareja y serán los únicos autorizados para reproducirse dentro del grupo.

Aún así, siempre existirá "uno" (el macho o la hembra), que hará la función de líder incuestionable, y será quien dirija las actividades del colectivo.  El líder marca las pautas de cuando cazar, comer, jugar y descansar; hace de mediador entre las peleas y en general, resuelve los problemas del grupo combinando democracia con mano dura.  Obviamente, en nuestro caso, no debemos utilizar nunca refuerzos negativos o castigos físico hacia el perro; todo problema tiene un modo específico de tratarse, siendo siempre deseable premiar las buenas conductas y "prevenir antes que lamentar".

Por esta razón es importante mostrarle al cachorro la posición que debe ocupar desde el primer momento que entra en casa; para así evitar vicios de conducta en el futuro.  De cualquier manera, estos escalafones dentro de la jerarquía, pueden ser modificados, ya sea por el ingreso de un nuevo miembro, por la falta de alguno, o por disposición del "alfa" ( a manera de asegurar su estatus como líder).

El dueño del perro debe, entonces, asumir su papel de "dominante" y "líder" de la manada, estableciendo los límites de los que está o no permitido. Por ejemplo, la idea de dejar libre acceso al alimento, no es una de las mejores, ya que dentro de la manada, ésta es una de las acciones que mejor se controlan; la pareja alfa es la primera en alimentarse después de la caza, y una vez que se satisface, los demás miembros, en estricto orden jerárquico, van obteniendo su parte.

La comunicación también juega una parte crucial del desarrollo social en lobos y perros, y ésta puede ser tanto "corporal" como "vocal".  La comunicación corporal se refiere a las expresiones faciales, la posición de las orejas, el rabo, y en general a las posturas adoptadas en circunstancias determinadas; mismas que denotarán un comportamiento de agresión o sumisión frente a los estímulos.  La comunicación vocal comprende los aullidos, gruñidos, ladridos y chillidos.  Un perro gruñe para demostrar agresividad, y ladra cuando quiere poner en alerta a los miembros del grupo, o para expresar ansiedad (entre otros).  En el caso del aullido, lo utiliza para agrupar a sus congéneres, como llamando a una "reunión", y no por soledad o tristeza, como se cree popularmente.

A este sistema de comunicación "heredado", también se le debe sumar todo el aprendizaje que cada perro realiza, de manera individual a lo largo de su vida; y que forma un profundo vínculo con los seres humanos que le acompañan.

Por eso, no debemos olvidar que, aunque sus genes los clasifiquen como "lobos domesticados" la realidad es,  que  la  transición de vivir  en   estado   salvaje  a compartir nuestro techo, ha sido la razón por  la cual, los perros han adquirido  muchas otras y  novedosas capacidades, relajando su instinto  y  pudiendo intuir las emociones humanas; tanto, que ellos son capaces de leer nuestro  lenguaje corporal  y  comprender  el estado de  ánimo de  las  personas  a  las  que  tanto quieren.

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